Encontré a Juan el Venezolano en la panadería de los hermanos Miragoli. Juan, un perfecto caballero chapado a la antigua que tenía un aire de personaje literario, me tendió la mano para estrechármela, con un gesto me ofreció sentarme en una banqueta y le dijo al dependiente tras la máquina de café: - Máximo, te presento a mi amigo Ignacio. Este muchacho es el experto en gastronomía más grande de todo Madrid. Ponle un café de esos tan estupendos que hacéis aquí.- Máximo, era un barista de estatura normal, con un fenotipo típicamente italiano y parecía plenamente satisfecho con...

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